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martes, 24 de enero de 2012
DE LOS "BAÑOS" AL BALNEARIO
jueves, 5 de enero de 2012
AÑORANZAS DE REYES MAGOS

Hubo un tiempo, -aunque se nos antoje lejano- no lo es tanto, en el que esta noche era especial para nosotros, como siempre digo, “tiernos infantes”. ¿Quien de nosotros no recuerda el día de Reyes en que se nos veía a todos con nuestra radiante sonrisa de que por nuestra casa, o por casa de nuestros abuelos habían pasado los Reyes Magos?.
¡¡Y con que ilusión contábamos y exhibíamos aquellas pequeñas minucias, que a casi todos nos habían traído!!, -entiéndase que en aquellos tiempos recibir una tableta de chocolate, era algo casi inverosímil-, los mas afortunados, solían mostrar esa cajita de madera en la cual había enrollada una silueta de mazapán a modo de serpiente con unos anisitos de colores por encima. Y ya en el súmun de los verdaderos “pudientes”, les habían dejado una escopeta con la culata de pino rojo, un caballito balancín o un mecano con sus piezas de madera pintadas de varios colores. Pero si algo habría que destacar de estos días tan especiales, es que no había tantas envidias entre la chiquillería como ahora les ha inculcado la sociedad de consumo. Todos los amigos sin excepciones, te dejaban, para que, el que no había tenido la suerte de que los Reyes pasaran por sus casas, compartir sus preciados tesoros en forma de juguete o golosinas, y que daban buena cuenta entre todos.
Cada día que pasa nos damos mas cuenta, no solo el esfuerzo que debían hacer nuestros seres queridos para que no nos faltase esa ilusión en un día tan especial para los niños, y seguramente, -aunque ni lo veíamos, ni lo decían- cuantas lágrimas derramarían por no poder traernos ese caballito de madera con balancines que tanta ilusión nos hacia, no se si estábamos hechos de otra pasta, pero si que una vez pasada la primera impresión, salíamos a la calle todo felices para lucir y compartir los regalos.
Y también -salvo en contadas y rarísimas ocasiones de nuestra época-, ningún padre tuvo que llevar a sus hijos al Psicólogo por los traumas causados de todos estos "trastornos" que ahora están de moda, porque si los Reyes no han dejado como mínimo el último juego de la vídeo consola, o el último móvil inteligente, se exponen a gastar mas dinero a lo largo del año en Psicólogos que el dichoso "juguetito" que no han dejado.
Sinceramente, hecho de menos a esos Reyes de hace unos años, no sé como se la ingeniaban, pero hacían a los niños mas felices, ¿será que las cartas redactadas a mano las entendían mejor sus Majestades que los correos electrónicos ? Puede que sea por eso, dado que cuentan con dos milenios y pico a sus espaldas y son de otra época, no se han puesto al día en las nuevas tecnologías.
Soy el primero en creer que hacer sonreír a un niño, ver brillar esos ojitos y dotarle de ilusión es primordial, y si así se lleva a cabo en esta noche, doy por bueno todo lo malo que pueda acarrear la sociedad tan egoísta que disfrutamos actualmente.
Que nadie rompa el encanto, es noche de magia, es noche de sueños......me voy a dormir temprano, acabo de dejar los zapatos en el alfeizar de la ventana para ver mañana si me han dejado algo, (espero que no sea carbón).
Felices Reyes amigos
sábado, 31 de diciembre de 2011
DEL PREGONERO A INTERNET
Hola amigos, hoy he estado viendo y repasando las felicitaciones de Navidad, las cuales me llegan de todas partes, tanto de la geografía nacional como del resto del mundo, no sé si seré merecedor de vuestras felicitaciones, aunque si las enviáis, -seria demasiado petulante por mi parte al decirlo-, quizá me las merezca, lo que si tengo cierto es que, me han echo mucha ilusión, no ya por las fechas precisas en las que estamos, sino por que sé que estáis ahí, y aunque sea a distancia y virtualmente, os acordáis de mi, y eso, que os voy a decir, no tiene precio, que yo sepa hasta ahora no se ha podido cuantificar en billetes de curso legal lo que vale una amistad, y el día que la amistad se pueda medir, pesar o valorar, será porque ya no existe, y eso nunca debemos consentirlo.
Por encima de rivalidades políticas, religiones e incluso de colores futbolisticos, están las personas, pues gracias a Dios, o vaya usted a saber por qué, aún perduran, la sensatez de los que aún no hemos perdido la fe ni el norte en nuestros semejantes.
Bien, dejando ya el prologo “Navideño” quisiera centrarme en los recuerdos que vienen a mi mente a propósito del titulo del presente mini-articulo.
Es muy probable que los jóvenes (si es que leen estas cosas) les suene a “chino”, pero también doy por sentado que los mas entrados en años, -al igual que yo-, lo recuerden perfectamente, se trata de la figura del Pregonero.
Sobre todo en los pueblos de nuestra querida piel de toro es donde esta figura que describo tenia un gran realce, ya que su sola presencia en alguna plaza del pueblo, entre cuatros esquinas, e incluso llegado el caso en los campos, el sonido de su trompeta era ya motivo de grandes aglomeraciones, entre chiquilleria, amas de casa y algún que otro prócer que no le habían avisado del citado pregón, se reunían en torno al susodicho pregonero.
Invariablemente comenzaba con las altisonantes palabras y a viva voz, ¡¡¡ de parte del Sr. Alcalde, se hace saber !!! y a partir de aquí, se hacia el silencio y se escuchaba atentamente las palabras que por boca del pregonero salían como si de un misterio se tratase. Podía ser cualquier cosa, pero no dejaba a nadie indiferente, y cual mecha de petardo, prendía en los oyentes de tal manera, que pocos eran los que no se hacían eco del pregón y lo iban diciendo a familiares, amigos o algún foráneo que por allí se encontrase, con lo cual, a los pocos minutos, toda la población sabia a que atenerse o andarse con el cuidado y debido respeto al bando.
Los tiempos han cambiado, ahora utilizamos este medio, pero a la postre no deja de ser lo mismo, solo que en vez de trompetilla en ristre, utilizamos un teclado y una conexión para dar a conocer las nuevas o malas noticias que se producen en nuestro entorno.
Y en este caso soy yo el que -siempre bajo mi mas estricta modestia- os anuncio cual pregonero a la antigua usanza, que llega el nuevo año, y que si los números, (a pesar del exiguo Dionisio) no me engañan, os deseo a todos.
¡¡¡ FELIZ AÑO 2012 !!!
viernes, 9 de diciembre de 2011
DEPORTES DE RIESGO DE LOS AÑOS 60
Hoy en día España es uno de los Países que mas triunfos han logrado en distintas modalidades de deportes, lo cual nos enorgullece evidentemente, pero no es de los deportes que hoy en día se practican los que quería comentar.
Quisiera que conmigo os trasportéis a través del tiempo, (los que estén mas o menos en mi edad), los mas jóvenes, quiero que hagan un esfuerzo de imaginación, y se auto trasladen también a esos años. No intento rememorar aquí la famosa serie de T.V. “Cuéntame”, para esos menesteres ya hay suficientes guionistas y asesores que cuentan con mas posibilidades que este humilde servidor.
Me quiero referir a, como en esos años los que entonces eramos tiernos infantes nos las ingeniábamos para pasar el rato, hacer deporte, ¿sabíamos que era esa palabra? y de paso poner un nudo en la garganta a nuestros progenitores cada vez que al anochecer volvíamos a casa para el sustento de la ansiada cena, nos miraban de arriba abajo buscando arañazos u otras lindezas con las que solíamos regresar.
Malo era que tuviésemos los consabidos arañazos o chichones, pues estos eran en ese tiempo de la menor importancia, se solía decir, ¡¡son cosas de críos!! y ahí se quedaba todo, un poco de alcohol en vivo, unas tiras de esparadrapo y algún que otro pescozón que se escapaba mientras nos curaban las heridas de “guerra”. Pero amigos, como vinieses con alguna de las prendas de vestir, -la mayoría de las veces heredadas de nuestros hermanos mayores- destrozadas, ahí si que se podía liar la marimorena, el mal menor que te podía ocurrir es que sentenciaran, ¡¡esta noche escucharás a los Angelitos cantar!!, que dicho en jerga coloquial y para los que no estén acostumbrados al léxico que por aquellos tiempos discurrían, era tanto como decir, esta noche te vas a la cama sin cenar, y aún y así, dábamos gracias como un mal menor, ya que lo normal, es que nuestros progenitores, blandiendo zapatilla en mano, diesen algún disgusto a nuestras humildes posaderas por haber destrozado la indumentaria que tan difícil era de conseguir.
Creo que muchos de nosotros nos acordaremos de esos juegos que utilizábamos, y que ahora solo cabría pensar que, o estamos exagerando en demasía, o lo achacamos a ciencia ficción.
Pues no, fueron reales, y casi me atrevería a decir que nos ayudaron a ser mas eficientes en la vida y sobrellevar el sufrimiento como algo natural, sin necesidad de acudir a profesionales de la Psicología .
Comenzaré por algo tan simple como el juego del aro, juego habitual de todos los barrios, en el cual se utilizaba, o bien un aro de metal, -los que menos-, o un aro de madera, que casi siempre era del mismo proceder, de las cajas de arenques que retiraban de las tiendas de “ultramarinos”, ya que eran de madera, redondas y con una grapa que unía la parte superior e inferior, así, con una horquilla, o con la misma mano, nos poníamos en una calle con suficiente pendiente para hacer nuestras particulares carreras para ver quien llegaba primero al final, huelga decir que mas de uno en su afán por llegar primero,se trastabillaba y daba con sus huesos en el suelo.
Como es de suponer el fútbol ya tenia también por esos años nuestras preferencias, pero había una dificultad añadida, nadie entonces sabia lo que era un balón propiamente dicho, se hacia con papel, trapos, o cualquier material que encontrásemos y los uníamos con cuerdas, allá que íbamos a las eras, un lugar en el campo empedrado, echo para el fin de trillar las mieses en Agosto, las porterías eran algo surrealistas, pues se componían de un jersey, la merienda, la cartera del colegio o cualquier cosa que sirviese para el momento encima de una piedra, el que pasase la pelota entre los tres palos imaginarios, era cosa de grandes disputas, pero nada comparado con las faltas que nos hacíamos, me río yo ahora cuando sacan tarjetas rojas en los encuentros de fútbol, por esos motivos creo que a nosotros se nos habrían acabado hasta los colores del arco iris en cuanto a tarjetas se refiere.
Siguiendo en este orden, no podría por menos que relatar un ¡¡durisimo!! juego-deporte que practicábamos, quizá la palabra deporte se quede un poco corta, yo le llamaría locura colectiva, se trataba ni mas ni menos, que el descenso en patín, ¡¡ojo!! no patín como ahora se entiende, si no como nosotros lo concebíamos. En primer lugar había que fabricarse el llamado patín, que consistía en una tabla, a la que previamente le habíamos puesto por la parte que iba hacia el suelo dos travesaños de madera, con la parte que sobresalía un tanto mas pequeña, a la cual adosábamos unos cojinetes de acero con bolas que nos “agenciábamos” de los desguaces, (principalmente de los talleres Tudela). En el travesaño que iba en la parte delantera se le practicaba un agujero en el centro para poder pasar un clavo, tornillo, o lo que pudiésemos poner para hacer de guía. Y de tal guisa nos deslizábamos por las calles -mas o menos asfaltadas-. Como anteriormente decía de otros juegos, rara era la vez que no rodábamos antes que el susodicho patinete llegase a su destino, dando volteretas en el aire y aterrizando en algún que otro cenagal.
Podría extenderme tanto como mi imaginación y memoria me permitirían, pero doy por sentado que, la mayoría de los lectores se acordarán de la variedad de juegos que en esos tiempos practicábamos, a saber entre otros: El burro, el tranco, los tirachinas, el pañuelo (gran carrera de los 60 metros de ida y vuelta), el tranco, las canicas, la peonza, etc.
Y no quisiera desde aquí pecar de machista, ya que también las chicas tenían sus peculiares juegos, que aunque yo no los practicaba los recuerdo: La cuerda, el tócale con su tiza pintada en el suelo, la comba, el tula, la gallinita ciega, el corro de la patata y tantos otros que no recuerdo sus nombres.
Ahora, a esto que nosotros hacíamos como cosa habitual le llaman deportes de riesgo, ¡¡que grandes deportistas se perdió España en esos tiempos!!, aunque es comprensible, ya que los únicos ojeadores que habían los utilizaban para ahuyentar perdices, y escopeta en mano, los pobres animalitos caían rodando a los pies de los que nunca se les ocurrió otra cosa que, expansionarse matando aves asustadas y no pensar en la juventud.
Parodiando a nuestro querido Forges. ¡¡País!!
domingo, 4 de diciembre de 2011
A LOS JOVENES DE TODOS LOS PUEBLOS DE ESPAÑA

A LA JUVENTUD DE SANTA CRUZ.........Y DE TANTOS PUEBLOS DE ESPAÑA
Santacruceños jóvenes: Esto va dirigido a vosotros, los que sois el futuro, y algunos….. ya el presente, quiero haceros llegar un mensaje, desde la distancia que me separa de vosotros,…. no en vano, me acerco a los 62 años, y la vida que he vivido, creo que me da un margen de experiencia para decir lo que a continuación os expongo.
Nunca dejéis de seguir las tradiciones de vuestros mayores, pensad por un momento que todo lo que ahora poseéis, ha sido gracias al esfuerzo, las penurias y las amarguras que tuvieron que pasar las generaciones anteriores a las vuestras.
No miréis con recelo a esas personas mayores que os cruzáis por la calle del pueblo, -y que en la mayoría de los casos no os entienden-, pensad que ellos no lo tuvieron tan fácil, y que en algunos casos, aún les queda el fantasma de la guerra y…. El HAMBRE, si, hambre con mayúsculas, que tuvieron que soportar, pero que gracias a la perseverancia y el trabajo diario de estas personas, sin vacaciones, sin fines de semana, (los sábados también se trabajaba, y en algunos casos, los domingos), aparte de ir a misa -cosa obligatoria-, había que hacer alguna chapuza para sacar adelante la familia, ahora podemos disfrutar, -mejor dicho-, ¡¡podéis disfrutar!! de esto que se ha dado en llamar, el Estado del Bienestar.
No os pido que os pongáis de rodillas delante de estas personas, ni que les hagáis reverencias como a Dioses del Olimpo, pero si que seáis capaces de ver en ellos, a esos seres que un día, dieron todo porque nuestros pueblos disfruten ahora de esta Paz, y de que todos podamos tener las mismas oportunidades. Haced oídos sordos a las personas que traten de seguir con viejas rencillas, vosotros los jóvenes, debéis ser esa fuente donde todos podamos mirarnos en vuestras aguas claras y cristalinas.
Haced como que no escucháis las protestas de vuestras músicas, de vuestra manera de vestir, y de divertiros, -ellos también lo hicieron con su anterior generación- dejadles el mejor sitio en la acera, para que cuando haga sol les de la sombra, y cuando veáis que alguno desfallece, ofrecerle vuestro brazo para apoyarse.
Aunque a veces, con un simple saludo seguro que les haréis felices, pensad que siempre se quedaran diciendo para si, -no sé quien es el muchacho/a, pero si que está bien educado-, y trataran de sacaros parentescos, y esa mañana o tarde, caminaran felices porque pensaran, en mi pueblo, la gente joven sigue siendo educada, y respeta a sus mayores.
Tened por seguro, que haréis mas agradables esos días que aún les queden por vivir en su querido pueblo, y tened también por seguro que, cuando vosotros lleguéis a esa edad, también lo agradeceréis.
Nunca dejéis que se pierdan las tradiciones y la buena educación, por mucho que la vida avance, -algo que por otra parte es natural-, tened presente siempre la historia. Respetad, y seréis respetados, pues sabido es que: El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla.
domingo, 27 de noviembre de 2011
EN RECUERDO DE MI ABUELO
El Tic-Tac de un Reloj
Mi abuelo materno, Raimundo de la Rubia, conocido como “El Puga” tenia un reloj de bolsillo, desde muy pequeño me embelesaba escuchando el tic-tac del reloj de mi abuelo, el con sus manos sarmentosas y llenas de callos de tanto trabajar me lo arrimaba a la oreja y me preguntaba, ¿que dice? y yo siempre le contestaba lo mismo, Pepe, Pepe, Pepe.
Tanto es así, que a la familia dejó dicho, el día que yo muera, el reloj será para mi nieto Pepe. Y así se hizo y se cumplió, cuando falleció, y a los pocos días reunida la familia, quisieron repartir los pocos enseres que de él habían quedado, alguno de sus hijos quiso quedarse con el reloj, pero ante todos se dejó escuchar la voz de mi abuela y sentenció, el reloj lo tenia prometido a su nieto, y no seré yo quien incumpla su voluntad. Todos asintieron y me fue entregado lo que para mi era un tesoro y el lazo de unión a mi querido y añorado abuelo. Aún lo conservo, y salvo que ocurra una gran desgracia, será mi hijo el que lo herede después de mi. No sé -ni nunca me ha importado- el valor que pueda tener el citado reloj, nunca me paré a averiguarlo, y sé que rondará el siglo, -si no es que lo ha pasado- , pero el valor real que tiene, es lo que encierra en su vetusta y parada maquinaria, el amor de un abuelo, y eso es mucho mas que cualquier precio que me pudiesen ofrecer.
Aún parada su maquinaria y cuando lo acerco a la oreja, sigo escuchando su tic-tac, quizá sean fantasías mías, pero dentro de ese reloj, aún está el alma de mi querido abuelo.
Fue un gran trabajador, como buen maestro albañil, subido en el andamio de su vida, apisonando tapias que aún perduran en el tiempo. Y como si fuese en sueños, recuerdo su alta y esbelta figura, y sobre todo, su gran mostacho rubio y rizado, por el cual es mas recordado que por sus merecimientos. Tuvo la desgracia un mal día de caerse desde una altura considerable, y aunque no fue en ese accidente en el que falleciese, si que le llevó a estar postrado en una cama siete años, ciego, rotos sus trabajados huesos y afligido, su único consuelo era esperar que llegasen sus nietos a visitarlo. Cuando esto sucedía y alargando su mano cogía la mía me y decía, Pepe, tu primo que vigile a la abuela, y cuando esté en el patio, hurga en los bolsillos de mi chaleco, coge algo de dinero y ve al estanco a comprar un cuarterón de tabaco y papel para liar.
Salíamos alborozados corriendo hasta el estanco de la calle Real del pueblo para hacer el encargo, sabíamos que nuestra recompensa, -además de alguna “perra gorda”-, seria fumarnos un cigarrillo nosotros también. Invariablemente nos decía a la vuelta, sin que se entere la abuela, (que siempre se hacia la desentendida) liarme un cigarrillo, y vosotros haceros uno para cada cual, pero salid a la calle y donde no os vean, os lo fumáis, ya sé que en estos tiempos, en los que la juventud está superprotegida, causarían estragos estas decisiones, y mas que probablemente, a mi abuelo lo hubiesen tildado de corromper a la juventud, pero eran otros tiempos, y lo que hacia feliz a mi abuelo, también a mi me lo contagiaba.
Recuerdo como se reunían los amigos después de una dura jornada de trabajo, y sentados al atardecer, los veranos en la puerta de la casa, y alrededor de la lumbre los inviernos, se enzarzaban en sus tertulias, escanciando de vez en cuando un buen trago de limonada en verano, y de un buen vino tinto en invierno, acompañadas las mas veces con alguna vianda típica de la tierra Manchega que los vio crecer. Nunca tuve constancia de lo que allí se comentaba, pero a buen seguro que sus conversaciones giraban en torno por lo que tanto lucharon en esos tiempos.
Amigos de mi abuelo fueron los llamados en el pueblo, “Los Chuletas”, y en la alfarería en la que tenían en el camino del cementerio mas de una vez se reunieron. Tiempos en los que había lugar para acompañar a los amigos y reunirse sin importarles edad o condición.
Trabajaron duro para conquistar un estado al que ahora añoramos, tener casa propia, trabajar dignamente durante 8 horas y no ser marginados. Estoy seguro que si mi abuelo levantase la cabeza, -como vulgarmente se dice- nos espetaría, ¿que habéis echo? ¿tanto trabajamos para tener dignidad y que nadie nos la quitase?. Estáis presos de los bancos, no tenéis ni tiempo para los amigos, ¿y que decir de la familia?.
Sé que quiso lo mejor para nosotros, no solo el, si no toda su generación, y el resultado a la vista está, ¿que hemos echo mal ?. Dejo la pregunta en el aire, pues seguro estoy, que cada cual tendrá su oportuna respuesta, y peor o mejor, será acertada.
Suena el tic-tac de un reloj, y parece que escuche su propio corazón.
Con todo mi cariño, para ti este recuerdo.
sábado, 19 de noviembre de 2011
PASEO DE OTOÑO EN LAS VIRTUDES
lunes, 31 de octubre de 2011
A MI PADRE
Ni siquiera vida. Ni siquiera muerte cuando se ha traspasado el negro azabache de la materia.
¡Qué largo e irritante el adiós del que se va!
domingo, 30 de octubre de 2011
La Carpintería de Garrandés
José Marín de la Rubia



