viernes, 4 de octubre de 2013

DÍA 6 DE OCTUBRE UN SIGLO PARA MI MADRE





¿Que es una vida? casi nada comparado con la eternidad, pero cuando vemos a una mujer, -en esta ocasión mi madre- cumplir un siglo, es decir 100 años, nos paramos a pensar.

Y pensar en este caso concreto, es pensar en las penurias que ha soportado a lo largo de su extensa vida. Ejemplo para muchos, -entre ellos yo me incluyo-, que por cualquier devenir, por muy ínfimo que sea, ya nos estamos quejando.

Viuda desde que mi querido padre decidió irse al Cielo, (pues en otro sitio no estará), ha sabido soportar los rigores de esta ajetreada sociedad que llevamos, eso si, como ella dice, y muy bien dicho, viviendo como se vivía “antes”. Mujer de casta, Manchega de pura cepa, de las que nunca se arredraron por nada, así es como se forjó

Habrá mas de uno que pensará que para qué tanto padecer si al final todos vamos a parar al mismo sitio, cierto es, pero mi madre es un ejemplar, si no único, de los que pocos van quedando.

Ha sabido, -y lo sigue haciendo-, hacer y llevar a cabo los sacrificios que la vida le impone por muy duros que sean, se queja, ¡¡ como no se va a quejar!! si nos miramos a nosotros mismos y tenemos menos edad y nos quejamos, como no permitirle ese pequeño consuelo de saber quejarse.

Aún sigue diciendo que ella no quiere un bastón donde apoyarse, pues eso son cosas de “viejos”, y aunque a veces la melancolía le invada, saber sacar fuerzas de flaqueza y seguir adelante.

En este día se acordará de su “Manolito”, su esposo y mi padre,  jamás ha olvidado el día 12 de Octubre, día de la Virgen del Pilar, ya que para ella es una fecha sagrada, día en que celebró sus esponsales con la persona que quería, y a la que nunca ha olvidado por muchos años que hayan pasado,  le sigue guardando el mismo cariño con el que lo conoció.

Gracias madre por haberme dado el placer de la vida, gracias a ti puedo decir lo que siento, sin ti, yo jamás habría existido, y teniendo, como tenemos los humanos la conciencia de la existencia, es corto lo que en estas breves palabras puedo decirte.

Gracias por haberme cuidado y poder contar a los cuatro vientos que, por muchos años que pasen, y lo que pueda acontecer, siempre te estaré agradecido por haberme dado la vida

Un beso muy fuerte.

Tu hijo

Pepe